jueves, 14 de agosto de 2014
martes, 12 de agosto de 2014
Espero que pronto este blogg vuelva a estar presente en todas las personas que antes lo seguían, intentaremos seguir haciéndolo interesante para que así sea, hoy intervengo solamente para saludar afectuosamente a mi querida Beth, esperando que sigas mejor de salud, ya nos contarás como evolucionas por favor.
El niño de la gran sonrisa.
Un día de tantos, pero lluvioso, como tantos días son así, iba caminando hacia la estación del metro, aprisa, no sé si uno camina aprisa porque los demás van aprisa, o porque la lluvia lo obliga a ir así, pero que caso tiene?, de todas maneras hay que caminar hasta llegar al sitio que debemos llegar, así que aflojé un poco el paso, y estaba ahi, en ese semáforo, volteaba hacia todos lados viendo pasar los autos, viendo a la gente, su asombro me dijo que ese niño no era de la ciudad, como sintió que lo miraba volteó hacia mi y de inmediato me sonrió, una sonrisa así quita cualquier coraza, le sonreí a la vez, se acercó y me saludó de mano, le dije, como estás campeón? creo que nunca le habían dicho así y se me quedó mirando con asombro, pero me dijo lo contrario, me dijo, así me dice mi apá, usted como lo supo?, le respondí que así suelo llamar a mis hijos y a la gente que me encuentro o ya me conoce, es una manera de saludar con el fin de que nos sintamos de la mejor manera, de repente se me vino a la mente lo de su padre y le pregunté que donde estaba él, me respondio que precisamente estaba en la ciudad y que lo estaba buscando, le pregunté que si estaba solo y me dijo que si, pero que ya sabía donde encontrar a su padre, me señaló un lugar donde estaban trabajando una obra, y le pregunté si el sabía que estaba ahi, me dijo que no, pero que él ya lo había visto y que solo esperaría a que saliera para darle la sorpresa y le dije, entonces por eso estás tan feliz?, y me dijo, si mucho, hace un año que no lo veía y mi má me mandó para que el estuviera acompañado en las vacaciones mías, le pregunté si ya había comido algo, me dijo que no pero que ya comería con su papá, le dije que si gustaba le podía invitar una torta y un jugo y si me lo aceptó, ambos comimos pero él a la mitad del pan, lo envolvió cuidadosamente y lo guardó en la bolsa, le dije, ya no quieres? y me respondió, esto se lo guardo a mi papá, de seguro va a tener hambre, le dije que se lo terminara, que le compraría uno completo para su papá y así lo hizo, ya casí siendo las 6 de la tarde observé que los trabajadores empezaban a prepararse para salir, se lo mencioné al niño, y entonces nos acercamos a la puerta de la obra, me separé un poco de él mientras esperaba, al poco rato, salió un hombre que era la viva imágen del niño pero en adulto, se vieron, el padre sinceramente sorprendido pero alegre y le dijo, campeón, que andas haciendo acá!!!
Y el niño solo le respondió, te traje algo de comer....
Durante ese encuentro el pequeño me buscó y me vió, y una vez más me mostró esa sonrisa y con esa sonrisa en mi mente, seguí mi camino.
Hasta pronto, que la vida les entregue muchas sonrisas, es muy fácil, sonríe tu primero, verás lo que pasa.
El niño de la gran sonrisa.
Un día de tantos, pero lluvioso, como tantos días son así, iba caminando hacia la estación del metro, aprisa, no sé si uno camina aprisa porque los demás van aprisa, o porque la lluvia lo obliga a ir así, pero que caso tiene?, de todas maneras hay que caminar hasta llegar al sitio que debemos llegar, así que aflojé un poco el paso, y estaba ahi, en ese semáforo, volteaba hacia todos lados viendo pasar los autos, viendo a la gente, su asombro me dijo que ese niño no era de la ciudad, como sintió que lo miraba volteó hacia mi y de inmediato me sonrió, una sonrisa así quita cualquier coraza, le sonreí a la vez, se acercó y me saludó de mano, le dije, como estás campeón? creo que nunca le habían dicho así y se me quedó mirando con asombro, pero me dijo lo contrario, me dijo, así me dice mi apá, usted como lo supo?, le respondí que así suelo llamar a mis hijos y a la gente que me encuentro o ya me conoce, es una manera de saludar con el fin de que nos sintamos de la mejor manera, de repente se me vino a la mente lo de su padre y le pregunté que donde estaba él, me respondio que precisamente estaba en la ciudad y que lo estaba buscando, le pregunté que si estaba solo y me dijo que si, pero que ya sabía donde encontrar a su padre, me señaló un lugar donde estaban trabajando una obra, y le pregunté si el sabía que estaba ahi, me dijo que no, pero que él ya lo había visto y que solo esperaría a que saliera para darle la sorpresa y le dije, entonces por eso estás tan feliz?, y me dijo, si mucho, hace un año que no lo veía y mi má me mandó para que el estuviera acompañado en las vacaciones mías, le pregunté si ya había comido algo, me dijo que no pero que ya comería con su papá, le dije que si gustaba le podía invitar una torta y un jugo y si me lo aceptó, ambos comimos pero él a la mitad del pan, lo envolvió cuidadosamente y lo guardó en la bolsa, le dije, ya no quieres? y me respondió, esto se lo guardo a mi papá, de seguro va a tener hambre, le dije que se lo terminara, que le compraría uno completo para su papá y así lo hizo, ya casí siendo las 6 de la tarde observé que los trabajadores empezaban a prepararse para salir, se lo mencioné al niño, y entonces nos acercamos a la puerta de la obra, me separé un poco de él mientras esperaba, al poco rato, salió un hombre que era la viva imágen del niño pero en adulto, se vieron, el padre sinceramente sorprendido pero alegre y le dijo, campeón, que andas haciendo acá!!!
Y el niño solo le respondió, te traje algo de comer....
Durante ese encuentro el pequeño me buscó y me vió, y una vez más me mostró esa sonrisa y con esa sonrisa en mi mente, seguí mi camino.
Hasta pronto, que la vida les entregue muchas sonrisas, es muy fácil, sonríe tu primero, verás lo que pasa.
sábado, 9 de agosto de 2014
Represiones emocionales
Si, hay algo que, últimamente he
decidido poner en práctica, es dejarme estar de represiones
emocionales: decirles a las personas que, realmente lo merecen, cuánto
las amo, o darles un abrazo. En el convencimiento que ello nunca está
de más, sino al contrario: se echa de menos. Y, es realmente
reconfortante para el alma.
No deberíamos dejarnos llevar por la frialdad de la sociedad actual, donde parece que un simple
gesto o palabra afectuosa,ha quedado desfasado a causa de las
relaciones a través de los medios de comunicación informáticos.
Puesto que incluso en ellos, podemos actuar o bien como robots o como
personas de carne y hueso: todo es cuestión de actitud. De empatía.
No podemos dejar que la frialdad en el
trato nos empobrezca el espíritu. Da las más sinceras gracias a
aquel que, ya sea por su trabajo, ha hecho mucho más que cumplirlo,
sino que también se ha esforzado en poder cumplirte amablemente, dando lo mejor de sí. Puesto que en éstos tiempos de explotación laboral,
resulta realmente toda una proeza que alguien quiera seguir
desempeñando eficazmente su labor. Y, ésto, nunca será reconocido por el patrón, sino que ha
de ser el beneficiado (nosotros), quien le felicitemos por el trabajo
bien hecho. Y, aunque, desgraciadamente con ello no le podamos ayudar a
poner más alimentos en la mesa familiar, al menos se sentará en ella, realmente orgulloso de su honradez como trabajador....todo un buen referente para sus hijos.
viernes, 8 de agosto de 2014
Hola, muy buen día, que grata sorpresa poder participar en este Blog nuevamente, se extraña el acercamiento que un sitio como este logra, porque interactuamos de diferentes lugares y aquí estamos, juntos, gracias por volver.
Hay tantas cosas que contar, mucho por decir, eso no acaba nunca, pero sobre todo nuestros mensajes llenos de positivismo, eso debe estar ahi presente, porque si dejamos de hacerlo, el lado oscuro puede hacerse presente, pero aquí estamos para que eso no suceda, seguiremos adelante con nuestra misión, brindar algo bueno, sencillo, pero plasmado de cariño hacia ti, no importa género, color de piel, o lo que se que no deba de importar, aquí volvemos a la carga para plasmar algo que te puedas llevar dentro de tu corazón, vuelvo a repetir, muchas gracias por estar.
Hay tantas cosas que contar, mucho por decir, eso no acaba nunca, pero sobre todo nuestros mensajes llenos de positivismo, eso debe estar ahi presente, porque si dejamos de hacerlo, el lado oscuro puede hacerse presente, pero aquí estamos para que eso no suceda, seguiremos adelante con nuestra misión, brindar algo bueno, sencillo, pero plasmado de cariño hacia ti, no importa género, color de piel, o lo que se que no deba de importar, aquí volvemos a la carga para plasmar algo que te puedas llevar dentro de tu corazón, vuelvo a repetir, muchas gracias por estar.
jueves, 7 de agosto de 2014
Caminar los sueños
Demasiadas veces lo cotidiano nos conduce a la monótona repetición de conductas, conversaciones y escaramucillas sin vuelo que transforman las hojas de nuestro calendario en un libro sin texto.
Por el contrario, las ilusiones conseguidas son aquellas que quedan impresas para siempre en el libro del mejor recuerdo, esas épocas en las que tomamos conciencia de que el auténtico nivel de vida no lo da ni depende del dinero, sino de la felicidad, ese sentimiento que surge cuando lo soñado y lo vivido transcurren paralelos como las vías del tren.
Quizá hay que llevar una doble vida: la despierta y la soñada.
La vida despierta es ese obligado aterrizaje en el suelo duro que nos conduce a través de caminos proyectados por intereses ajenos, cuando más masivos más semáforos, radares, velocidades limitadas y direcciones prohibidas.
La vida soñada es la que nos impulsa a salir de lo establecido y nos anima a idear, imaginar… elevarnos para buscar nuestros propios horizontes.
En una vida completa, soñar y caminar son vasos comunicantes, porque el ave no puede estar siempre volando, pero alzarse le permite divisar, entender y, por qué no, ambicionar otros panoramas.
En el suelo reposa lo conocido y cotidiano; en el vuelo despega el sueño y la sana ambición.
La felicidad es caminar los sueños
miércoles, 6 de agosto de 2014
jueves, 14 de febrero de 2013
Huelga de energía
Vamos a recargar
energía a los surtidores de la vida y cada vez nos sale más cara.
La energía de la
sonrisa fue racionada. Aquellos chistes, paradas de camino, fueron limados por
la urgencia y la impuesta presencia.
La energía del
abrazo multiplicador de sentires fue distanciada por un airbag con interés
flotante a meses vista.
La energía de la
mirada cómplice, ese pegamento instantáneo y animal de las neuronas abiertas,
fue opacada por lentillas plásticas de futuros coloreados antes de ser vividos.
La energía de las
palabras sin filtro, aquella que reclama el cerebro y el alma, fue filtrada por
el ecualizador de la voz en off del interés y el temor.
La energía que
nace de la urgencia del instinto y se macera en los apacibles óleos del dar sin
esperar se fue disolviendo entre los pedos de los cuatro imbéciles mundiales
que de tanto pensar con su culo quedaron incapacitados para elevar sus ideas al
nivel de sus cerebros.
¡Qué magnífica
época ésta para cargarse de energía propia! Para construirse sin esperar, para
ser sin depender, para sonreír ante la ocurrencia que brota de la observación y
el contraste, del compartir desde el sentir y del gozar desde el desacompasado
estar.
Afortunadamente,
cada vez interesan menos las energías de vendedores de liberaciones con nuevas
sumisiones, porque no tienen puñetera idea de cómo vendérnoslas.
¡Somos
nosotros los que estamos en huelga!
martes, 5 de febrero de 2013
Factoría sensible
Que nadie se
asuste, que peor no puede ir
no es hoy,
es siempre
no es una
crisis, es el de siempre
unos ganan,
otros pierden
cuando todos
y pierden, unos de nuevo lo ganarán todo
Pero ganar
también es tener miedo a perder
Tener poco es quizás ser más libre
Quizás no
necesito ir a un concierto
La radio
nacional no la necesito
quizás
necesita más a la nación que a mí
Cuando el
llamado arte se deja de subvencionar
el arte
reaparece como una seta en cualquier rincón
La pureza es
efímera y no sabe de dinero
Lo que hoy
está vivo, mañana es pisoteado y muerte.
La educación
obligatoria quizás sólo es una fábrica antigua
Un único
profesor como los pequeños pueblos quizás es mejor que diez
Acompañar y
escuchar a los niños
quizás es
mejor que embutirse con información que no se sabe de dónde sale
¿De qué nos
sirve tener una buena sanidad
si por el
otro lado nos hinchan con transgénicos y móviles cancerígenos?
Y, en
cualquier caso, de qué me sirve vivir 10 años más
si pasamos
mirando anuncios en una residencia de ancianos?
Gastar
dinero en preservar una cultura o una lengua
quizás es un
acto inútil
Los avances
en la tecnología posiblemente decidirán
qué lengua
hablarán nuestros nietos y qué peinado llevarán
Que la calidad
de los peinados siempre ha sido y será la misma
Que perder vida cultural es perfecto para leer un libro
Que vender
los libros es perfecto para hablar con quien te compra
Que perder
un trabajo es perfecto para dejar de comprar Blu-ray
Que ir a una
casa más pequeña es perfecto para salir a la playa
Frivolizar
sobre el hambre, como hago, es perder el miedo
Perder el
miedo es no dejarse azotar
Y que nadie
se asuste, que el resultado de todo siempre es cero
Que lo que
nos queda después de sumar y restar siempre es el mismo,
casi nada,
el aliento, el latido, el deseo ...
y eso no nos
lo puede quitar nadie
en todo
caso, nosotros mismos
Enric
Montefusco.
Músico y
cantante de Standstill
domingo, 27 de enero de 2013
¿Qué edad tienes?
"No tenemos una edad, tenemos dos: la física y la mental.
A pesar de que ambas siempre nos acompañan, viven autónomas
y pueden ser bien distintas la una de la otra; todos conocemos niños adultos y
ancianos adolescentes, cincuentones juguetones y veinteañeros trascendentes.
Uno puede tener a la vez 18 y 30, 50 y 20.
La edad física, por su propia visibilidad, siempre concreta
y limita. Apostamos por la tersura o la arruga, dependiendo del estado de
nuestra propia piel: los jóvenes con los jóvenes, los jubilados con los
ídems...
La edad mental, por su naturaleza invisible, en ocasiones
amplía esa capacidad de conexión; el joven vibra con el viejo rockero, el
adolescente venera al anciano profesor, el niño se alza con sus mayores. Se
admira el contenido, no el contenedor.
Eso sólo ocurre cuando desde una mayor edad existe un deseo
de aproximación a los jóvenes, con una sincera actitud de entender y conectar.
Cuando sucede, se inicia un respeto mutuo (insisto, mutuo), porque se lima el
desprecio pasota o la autoridad soberbia.
El distanciamiento entre adultos y jóvenes, padres e hijos,
instituciones e instituidos, demasiadas veces se produce porque ambos
convierten su edad física en su barrera mental.
Y las barreras mentales sólo se superan cuando todos
(insisto, todos) usan la pértiga cerebral que los eleva hasta el saber
respetarse, oírse y discernir. A ras de suelo hay demasiada polvareda."
domingo, 20 de noviembre de 2011
Las cosas cambian si queremos que cambien...
Cuidado! ¡Casi tocaste ese auto de costado! Me gritó mi padre. "¿Es que no puedes hacer nada bien?"
Esas palabras me dolieron más que un golpe. Volví mi cabeza hacia el anciano sentado en el asiento junto a mí desafiándome a contestarle. Se me hizo un nudo en la garganta, y aparté los ojos. No estaba preparada por otra pelea.
"Yo vi el auto, papá. Por favor, no me grites cuando manejo."
Mi voz fue medida y firme, que sonaba mucho más calmada de lo que realmente me sentía.
Mi padre me miró furioso, después volvió su cabeza y se mantuvo callado. En casa lo dejé enfrente del televisor y fui afuera para componer mis pensamientos. Había oscuras y pesadas nubes en el cielo, prometiendo una lluvia. Un trueno distante retumbó como si fuera el eco de mi agitación interna. ¿Qué puedo hacer con él?
Mi padre había sido leñador en el estado de Washington y en Oregon. Había disfrutado de vivir al aire libre y le gustaba medir su fuerza contra el poder de la naturaleza. Había entrado en agotadoras competiciones de leñadores, y a menudo ganaba. Los estantes de su casa estaban llenos de trofeos que probaban su habilidad.
Pero los años pasaron implacables. La primera vez que no pudo levantar un pesado tronco, hizo una broma sobre eso; pero luego el mismo día lo vi afuera solo, tratando de levantarlo. Se volvió irritable cada vez que alguien le hacía bromas sobre estar envejeciendo, o cuando no podía hacer algo que hacía cuando era joven.
Cuatro días antes de cumplir sesenta y siete años, tuvo un ataque al corazón. Una ambulancia lo llevó al hospital mientras el paramédico le hacía resucitación para mantener la sangre y el oxígeno circulando.
En el hospital, lo llevaron corriendo al cuarto de operaciones. Tuvo suerte, sobrevivió. Pero algo en el interior de papá, murió. El gusto por la vida desapareció. Obstinadamente se negaba a seguir las órdenes del doctor. Las sugerencias y los ofrecimientos de ayuda eran rechazados con sarcasmo e insultos. El número de visitantes disminuyó, y finalmente cesaron. Papá quedó solo.
Mi esposo Dick y yo le pedimos que venga a vivir con nosotros a nuestra pequeña granja. Esperábamos que el aire libre y la atmósfera de granja le ayudaran a ajustar su vida.
Una semana después de venir, ya me arrepentí de la invitación. Nada le parecía satisfactorio. Criticaba todo lo que yo hacía. Me sentí frustrada y deprimida. Pronto me di cuenta que estaba desahogando mi rabia con Dick. Empezamos a discutir y pelear.
Alarmado, Dick buscó al pastor y le explicó la situación. El pastor nos dió citas de consejería para nosotros. Al final de cada sesión, él oraba, pidiendo a Dios que calmara la turbada mente de papá.
Pero los meses pasaban y Dios guardaba silencio. Había que hacer algo y era yo la que lo tenía que hacer.
Al día siguiente me senté con la guía telefónica y llamé a cada una de las clínicas mentales que había en el libro. Expliqué mi problema a cada una de las voces llenas de simpatía que me contestaron. Justo cuando estaba perdiendo la esperanza, una de esas amables voces de repente exclamó, "¡Recién leí algo que podría ayudarla! Déjeme ir a buscar el artículo..."
Escuché mientras ella leía. El artículo describía el sorprendente estudio hecho en una clínica geriátrica. Todos los ancianos pacientes estaban con tratamiento por depresión crónica. En todos ellos sus actitudes mejoraron en forma excepcional cuando se les dio la responsabilidad de cuidar un perro.
Fui a la municipalidad a ver los perros ofrecidos en adopción. Después que llené un formulario, un oficial uniformado me llevó a los corrales de los perros. El olor a los desinfectantes inundó mi nariz cuando entré a las filas de jaulas. Cada una contenía de cinco a siete perros. Los había de pelo largo, enrulado, unos negros y otros con manchas que saltaban, tratando de alcanzarme. Los fui estudiando uno por uno pero los rechacé a todos por distintas razones, demasiado grande, o demasiado chico, o demasiado pelo, etc. Cuando llegué al último corral, un perro desde la esquina más alejada se paró con dificultad, caminó hacia el frente de la jaula y se sentó. Era un pointer, una de las razas aristócratas del mundo de los perros. Pero éste era una caricatura de la raza.
Los años habían puesto en su cara y hocico un poco de gris. Los huesos de sus caderas sobresalían en triángulos desiguales. Pero fueron sus ojos que atraparon mi atención. Calmados y límpidos, me observaban fijamente.
Apuntando al perro, pregunté, ¿Qué me dice de éste? El oficial miró, y sacudió su cabeza, intrigado. "El es un poco raro. Apareció no se sabe de dónde, y se sentó en el portón del frente. Lo entramos, pensando que quizá alguien viniera a reclamarlo. Eso fue hace dos semanas y nadie ha venido. Su tiempo termina mañana". Hizo un gesto, como que no se puede hacer nada.
Mientras las palabras entraban a mi mente, me volví al hombre con horror... "¿Quiere decir que lo van a matar?"
"Señora", dijo dulcemente, "Es el reglamento. No hay lugar para todos los perros que nadie reclama."
Miré al pointer otra vez. Sus calmados ojos marrones esperaban mi decisión. "Lo tomaré", dije. Y manejé hasta casa con el perro sentado en el asiento delantero a mi lado. Cuando llegué a casa, toqué la bocina dos veces. Lo estaba ayudando a bajar del auto cuando papá apareció en el porche del frente... “¡Mira lo que te traje, papá!” dije entusiasmada.
Papá miró, y puso una cara de disgusto. “Si yo quisiera un perro lo hubiera buscado. Y hubiera elegido uno mejor que esta bolsa de huesos. Quédate con él, yo no lo quiero.” Agitó su brazo despectivamente y empezó a caminar hacia la casa.
El enojo creció dentro de mí. Me apretaba los músculos de la garganta y sentía latidos en las sienes. “¡Es mejor que te acostumbres a él, papá, porque se queda con nosotros!”
Papá me ignoró... “¿Me escuchaste, papá?” Grité. A estas palabras papá se volvió enojado, con sus manos apretadas a sus costados, con sus ojos entornados con odio.
Estábamos parados mirándonos fijamente como duelistas, cuando de repente, el pointer se soltó de mi mano. Fue cojeando despacio hasta mi padre y se sentó frente a él. Entonces muy despacio, cuidadosamente, levantó la pata delantera.
La quijada de mi padre tembló mientras se quedó mirando la pata levantada. La confusión reemplazó la ira de sus ojos. El pointer esperaba pacientemente. De pronto, papá estaba arrodillado, abrazando el animal.
Fue el principio de una cálida e íntima amistad. Papá lo llamó Cheyenne. Juntos, él y Cheyenne exploraron el vecindario. Pasaron largas horas caminando por polvorientos caminos. Iban a las orillas de los rápidos ríos, a pescar sabrosas truchas, pasando largos momentos de reflexión. Incluso comenzaron a ir juntos a la iglesia los domingos, mi padre sentado en un banco y Cheyenne echado silencioso a sus pies.
Papá y Cheyenne fueron inseparables a través de los tres años siguientes. La amargura de mi padre se desvaneció, y él y Cheyenne hicieron muchos amigos.
Entonces, una noche, muy tarde, me extrañó sentir la fría nariz de Cheyenne revolviendo nuestras frazadas. Nunca antes había entrado a nuestro dormitorio en la noche. Desperté a Dick, me puse el salto de cama y corrí al cuarto de mi padre. Papá estaba en su cama, con una faz serena. Pero su espíritu se había ido silenciosamente en algún momento durante la noche.
Dos días más tarde, mi dolor se hizo todavía más profundo cuando descubrí a Cheyenne tendido muerto junto a la cama de papá. Envolví su cuerpo en la alfombra sobre la cual siempre había dormido. Mientras Dick y yo lo enterrábamos cerca de su lugar favorito de pesca, le agradecí silenciosamente por la ayuda que me había dado para devolver a mi padre la paz y tranquilidad.
La mañana de funeral de papá amaneció nublada y sombría. Este día se ve de la misma manera que yo me siento, pensé, mientras caminaba hacia la línea de bancos de la iglesia reservados por familia. Estaba sorprendida de ver la cantidad de amigos que papá y Cheyenne habían hecho, que llenaban la iglesia. El pastor comenzó su elogio del difunto. Fue un tributo para papá y para el perro que había cambiado su vida.
Entonces el pastor citó Hebreos 13:2. “No dejes de dar hospitalidad a forasteros, porque haciéndolo, algunos han recibido ángeles sin saberlo.” “Muchas veces he agradecido a Dios por haberme enviado un ángel,” dijo.
Entonces me di cuenta, y el pasado cayó todo en su lugar, completando un rompecabezas que no había visto antes: aquella amable y simpática voz que me leyó aquel artículo sobre el estudio en la clínica geriátrica. La inesperada aparición de Cheyenne en el lugar de los perros para adopción. Su calmada aceptación y completa devoción a mi padre y la proximidad de sus muertes.
Y de repente, comprendí. Me di cuenta que, ciertamente, Dios había contestado mis plegarias en busca de su ayuda.
La vida es muy corta para hacerse dramas por cosas sin importancia, así que:
RÍE CON FUERZA, AMA CON SINCERIDAD Y PERDONA RÁPIDAMENTE. VIVE MIENTRAS ESTÉS VIVO. PERDONA AHORA A AQUELLOS QUE TE HACEN LLORAR. QUIEN SABE SI TENDRÁS UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD.
Esas palabras me dolieron más que un golpe. Volví mi cabeza hacia el anciano sentado en el asiento junto a mí desafiándome a contestarle. Se me hizo un nudo en la garganta, y aparté los ojos. No estaba preparada por otra pelea.
"Yo vi el auto, papá. Por favor, no me grites cuando manejo."
Mi voz fue medida y firme, que sonaba mucho más calmada de lo que realmente me sentía.
Mi padre me miró furioso, después volvió su cabeza y se mantuvo callado. En casa lo dejé enfrente del televisor y fui afuera para componer mis pensamientos. Había oscuras y pesadas nubes en el cielo, prometiendo una lluvia. Un trueno distante retumbó como si fuera el eco de mi agitación interna. ¿Qué puedo hacer con él?
Mi padre había sido leñador en el estado de Washington y en Oregon. Había disfrutado de vivir al aire libre y le gustaba medir su fuerza contra el poder de la naturaleza. Había entrado en agotadoras competiciones de leñadores, y a menudo ganaba. Los estantes de su casa estaban llenos de trofeos que probaban su habilidad.
Pero los años pasaron implacables. La primera vez que no pudo levantar un pesado tronco, hizo una broma sobre eso; pero luego el mismo día lo vi afuera solo, tratando de levantarlo. Se volvió irritable cada vez que alguien le hacía bromas sobre estar envejeciendo, o cuando no podía hacer algo que hacía cuando era joven.
Cuatro días antes de cumplir sesenta y siete años, tuvo un ataque al corazón. Una ambulancia lo llevó al hospital mientras el paramédico le hacía resucitación para mantener la sangre y el oxígeno circulando.
En el hospital, lo llevaron corriendo al cuarto de operaciones. Tuvo suerte, sobrevivió. Pero algo en el interior de papá, murió. El gusto por la vida desapareció. Obstinadamente se negaba a seguir las órdenes del doctor. Las sugerencias y los ofrecimientos de ayuda eran rechazados con sarcasmo e insultos. El número de visitantes disminuyó, y finalmente cesaron. Papá quedó solo.
Mi esposo Dick y yo le pedimos que venga a vivir con nosotros a nuestra pequeña granja. Esperábamos que el aire libre y la atmósfera de granja le ayudaran a ajustar su vida.
Una semana después de venir, ya me arrepentí de la invitación. Nada le parecía satisfactorio. Criticaba todo lo que yo hacía. Me sentí frustrada y deprimida. Pronto me di cuenta que estaba desahogando mi rabia con Dick. Empezamos a discutir y pelear.
Alarmado, Dick buscó al pastor y le explicó la situación. El pastor nos dió citas de consejería para nosotros. Al final de cada sesión, él oraba, pidiendo a Dios que calmara la turbada mente de papá.
Pero los meses pasaban y Dios guardaba silencio. Había que hacer algo y era yo la que lo tenía que hacer.
Al día siguiente me senté con la guía telefónica y llamé a cada una de las clínicas mentales que había en el libro. Expliqué mi problema a cada una de las voces llenas de simpatía que me contestaron. Justo cuando estaba perdiendo la esperanza, una de esas amables voces de repente exclamó, "¡Recién leí algo que podría ayudarla! Déjeme ir a buscar el artículo..."
Escuché mientras ella leía. El artículo describía el sorprendente estudio hecho en una clínica geriátrica. Todos los ancianos pacientes estaban con tratamiento por depresión crónica. En todos ellos sus actitudes mejoraron en forma excepcional cuando se les dio la responsabilidad de cuidar un perro.
Fui a la municipalidad a ver los perros ofrecidos en adopción. Después que llené un formulario, un oficial uniformado me llevó a los corrales de los perros. El olor a los desinfectantes inundó mi nariz cuando entré a las filas de jaulas. Cada una contenía de cinco a siete perros. Los había de pelo largo, enrulado, unos negros y otros con manchas que saltaban, tratando de alcanzarme. Los fui estudiando uno por uno pero los rechacé a todos por distintas razones, demasiado grande, o demasiado chico, o demasiado pelo, etc. Cuando llegué al último corral, un perro desde la esquina más alejada se paró con dificultad, caminó hacia el frente de la jaula y se sentó. Era un pointer, una de las razas aristócratas del mundo de los perros. Pero éste era una caricatura de la raza.
Los años habían puesto en su cara y hocico un poco de gris. Los huesos de sus caderas sobresalían en triángulos desiguales. Pero fueron sus ojos que atraparon mi atención. Calmados y límpidos, me observaban fijamente.
Apuntando al perro, pregunté, ¿Qué me dice de éste? El oficial miró, y sacudió su cabeza, intrigado. "El es un poco raro. Apareció no se sabe de dónde, y se sentó en el portón del frente. Lo entramos, pensando que quizá alguien viniera a reclamarlo. Eso fue hace dos semanas y nadie ha venido. Su tiempo termina mañana". Hizo un gesto, como que no se puede hacer nada.
Mientras las palabras entraban a mi mente, me volví al hombre con horror... "¿Quiere decir que lo van a matar?"
"Señora", dijo dulcemente, "Es el reglamento. No hay lugar para todos los perros que nadie reclama."
Miré al pointer otra vez. Sus calmados ojos marrones esperaban mi decisión. "Lo tomaré", dije. Y manejé hasta casa con el perro sentado en el asiento delantero a mi lado. Cuando llegué a casa, toqué la bocina dos veces. Lo estaba ayudando a bajar del auto cuando papá apareció en el porche del frente... “¡Mira lo que te traje, papá!” dije entusiasmada.
Papá miró, y puso una cara de disgusto. “Si yo quisiera un perro lo hubiera buscado. Y hubiera elegido uno mejor que esta bolsa de huesos. Quédate con él, yo no lo quiero.” Agitó su brazo despectivamente y empezó a caminar hacia la casa.
El enojo creció dentro de mí. Me apretaba los músculos de la garganta y sentía latidos en las sienes. “¡Es mejor que te acostumbres a él, papá, porque se queda con nosotros!”
Papá me ignoró... “¿Me escuchaste, papá?” Grité. A estas palabras papá se volvió enojado, con sus manos apretadas a sus costados, con sus ojos entornados con odio.
Estábamos parados mirándonos fijamente como duelistas, cuando de repente, el pointer se soltó de mi mano. Fue cojeando despacio hasta mi padre y se sentó frente a él. Entonces muy despacio, cuidadosamente, levantó la pata delantera.
La quijada de mi padre tembló mientras se quedó mirando la pata levantada. La confusión reemplazó la ira de sus ojos. El pointer esperaba pacientemente. De pronto, papá estaba arrodillado, abrazando el animal.
Fue el principio de una cálida e íntima amistad. Papá lo llamó Cheyenne. Juntos, él y Cheyenne exploraron el vecindario. Pasaron largas horas caminando por polvorientos caminos. Iban a las orillas de los rápidos ríos, a pescar sabrosas truchas, pasando largos momentos de reflexión. Incluso comenzaron a ir juntos a la iglesia los domingos, mi padre sentado en un banco y Cheyenne echado silencioso a sus pies.
Papá y Cheyenne fueron inseparables a través de los tres años siguientes. La amargura de mi padre se desvaneció, y él y Cheyenne hicieron muchos amigos.
Entonces, una noche, muy tarde, me extrañó sentir la fría nariz de Cheyenne revolviendo nuestras frazadas. Nunca antes había entrado a nuestro dormitorio en la noche. Desperté a Dick, me puse el salto de cama y corrí al cuarto de mi padre. Papá estaba en su cama, con una faz serena. Pero su espíritu se había ido silenciosamente en algún momento durante la noche.
Dos días más tarde, mi dolor se hizo todavía más profundo cuando descubrí a Cheyenne tendido muerto junto a la cama de papá. Envolví su cuerpo en la alfombra sobre la cual siempre había dormido. Mientras Dick y yo lo enterrábamos cerca de su lugar favorito de pesca, le agradecí silenciosamente por la ayuda que me había dado para devolver a mi padre la paz y tranquilidad.
La mañana de funeral de papá amaneció nublada y sombría. Este día se ve de la misma manera que yo me siento, pensé, mientras caminaba hacia la línea de bancos de la iglesia reservados por familia. Estaba sorprendida de ver la cantidad de amigos que papá y Cheyenne habían hecho, que llenaban la iglesia. El pastor comenzó su elogio del difunto. Fue un tributo para papá y para el perro que había cambiado su vida.
Entonces el pastor citó Hebreos 13:2. “No dejes de dar hospitalidad a forasteros, porque haciéndolo, algunos han recibido ángeles sin saberlo.” “Muchas veces he agradecido a Dios por haberme enviado un ángel,” dijo.
Entonces me di cuenta, y el pasado cayó todo en su lugar, completando un rompecabezas que no había visto antes: aquella amable y simpática voz que me leyó aquel artículo sobre el estudio en la clínica geriátrica. La inesperada aparición de Cheyenne en el lugar de los perros para adopción. Su calmada aceptación y completa devoción a mi padre y la proximidad de sus muertes.
Y de repente, comprendí. Me di cuenta que, ciertamente, Dios había contestado mis plegarias en busca de su ayuda.
La vida es muy corta para hacerse dramas por cosas sin importancia, así que:
RÍE CON FUERZA, AMA CON SINCERIDAD Y PERDONA RÁPIDAMENTE. VIVE MIENTRAS ESTÉS VIVO. PERDONA AHORA A AQUELLOS QUE TE HACEN LLORAR. QUIEN SABE SI TENDRÁS UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Este es un ensayo de Viktor Frankl
neurólogo, siquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina que conocemos hoy como logoterapia.
No eres Tú, soy Yo...
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".
¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvariovoluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella...ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-
la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".
Viktor Frankl
No eres Tú, soy Yo...
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".
¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvariovoluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella...ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-
la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".
Viktor Frankl
miércoles, 31 de agosto de 2011
Pan Tostado. (De entre mis apuntes).
Cuando era niño, ocasionalmente mi madre como cena nos daba café con leche con muchos agregados.
Recuerdo especialmente una noche, cuando ella nos sirvió café con leche, después de un día de trabajo muy duro.
Esa noche, mi madre le puso un plato con huevos revueltos, carne y
pan tostado bastante quemado frente a mi padre.
Recuerdo haber esperado un poco, para ver si papá notaba ese hecho.
Todo lo que mi padre hizo, fue tomar su tostada, sonreír a mi madre y
preguntarme como había sido mi día en la escuela.
No recuerdo lo que le respondí, pero recuerdo haberlo mirado, untando
el pan con mantequilla y mermelada y comiendo cada bocado.
Cuando me levanté de la mesa, aquella noche, escuché a mamá
disculpándose por haber quemado el pan.
Nunca me olvidé de la respuesta de papá "me encantó el pan quemado".
Mas tarde, aquella noche, cuando le fui a dar un beso de buenas noches
a papá, le pregunté si realmente le había gustado aquel pan quemado.
El me tomó en sus brazos y me dijo:
Compañero, tu madre tuvo un día de trabajo muy pesado y estaba
realmente cansada...
Además de eso, un pan quemado no le hace mal a nadie.
La vida está llena de imperfección y las personas no son perfectas.
Tampoco soy el mejor marido, el mejor empleado o cocinero, tal vez ni
siquiera el mejor padre, aunque intente serlo todos los días.
He aprendido a través de los años, que saber aceptar las fallas ajenas, intentando minimizar las diferencias entre unos y otros, es una de las llaves más importantes para crear relacionamientos saludables y duraderos.
Desde que tu madre y yo nos unimos, aprendimos los dos a suplir uno las fallas del otro.
Yo se cocinar muy poco, pero aprendí a dejar la olla de aluminio
reluciente.
Ella no sabe usar el taladro, pero después de mis arreglos, ella hace que todo quede limpio y perfumado.
Yo no se hacer una lasaña como ella lo hace, pero ella no sabe asar una carne como yo
lo hago.
Yo nunca supe hacerte dormir, pero conmigo tu tomas un baño rápido y sin reclamar.
La suma de nosotros crea el mundo que te recibió y te apoya, ella y yo nos complementamos.
Nuestra familia debe aprovechar este nuestro universo mientras estemos los dos presentes.
No es verdad que mas tarde, el día que uno de los dos parta, este mundo se va a desmoronar,de ninguna manera.
Nuevamente tendremos que aprender a adaptarnos para hacer lo mejor.
De hecho, podríamos extender esta lección para cualquier tipo de relación, entre marido y mujer, entre padre e hijos, entre hermanos, entre colegas, con amigos y también en el ambiente profesional.
Entonces hijo, esfuérzate para ser siempre tolerante, principalmente con quien dedica su precioso tiempo de vida a ti y al prójimo
Las personas se olvidarán de lo que le hagas, o de lo que le digas.
Pero nunca se olvidarán el modo en el cual las hiciste sentir.
Recuerdo especialmente una noche, cuando ella nos sirvió café con leche, después de un día de trabajo muy duro.
Esa noche, mi madre le puso un plato con huevos revueltos, carne y
pan tostado bastante quemado frente a mi padre.
Recuerdo haber esperado un poco, para ver si papá notaba ese hecho.
Todo lo que mi padre hizo, fue tomar su tostada, sonreír a mi madre y
preguntarme como había sido mi día en la escuela.
No recuerdo lo que le respondí, pero recuerdo haberlo mirado, untando
el pan con mantequilla y mermelada y comiendo cada bocado.
Cuando me levanté de la mesa, aquella noche, escuché a mamá
disculpándose por haber quemado el pan.
Nunca me olvidé de la respuesta de papá "me encantó el pan quemado".
Mas tarde, aquella noche, cuando le fui a dar un beso de buenas noches
a papá, le pregunté si realmente le había gustado aquel pan quemado.
El me tomó en sus brazos y me dijo:
Compañero, tu madre tuvo un día de trabajo muy pesado y estaba
realmente cansada...
Además de eso, un pan quemado no le hace mal a nadie.
La vida está llena de imperfección y las personas no son perfectas.
Tampoco soy el mejor marido, el mejor empleado o cocinero, tal vez ni
siquiera el mejor padre, aunque intente serlo todos los días.
He aprendido a través de los años, que saber aceptar las fallas ajenas, intentando minimizar las diferencias entre unos y otros, es una de las llaves más importantes para crear relacionamientos saludables y duraderos.
Desde que tu madre y yo nos unimos, aprendimos los dos a suplir uno las fallas del otro.
Yo se cocinar muy poco, pero aprendí a dejar la olla de aluminio
reluciente.
Ella no sabe usar el taladro, pero después de mis arreglos, ella hace que todo quede limpio y perfumado.
Yo no se hacer una lasaña como ella lo hace, pero ella no sabe asar una carne como yo
lo hago.
Yo nunca supe hacerte dormir, pero conmigo tu tomas un baño rápido y sin reclamar.
La suma de nosotros crea el mundo que te recibió y te apoya, ella y yo nos complementamos.
Nuestra familia debe aprovechar este nuestro universo mientras estemos los dos presentes.
No es verdad que mas tarde, el día que uno de los dos parta, este mundo se va a desmoronar,de ninguna manera.
Nuevamente tendremos que aprender a adaptarnos para hacer lo mejor.
De hecho, podríamos extender esta lección para cualquier tipo de relación, entre marido y mujer, entre padre e hijos, entre hermanos, entre colegas, con amigos y también en el ambiente profesional.
Entonces hijo, esfuérzate para ser siempre tolerante, principalmente con quien dedica su precioso tiempo de vida a ti y al prójimo
Las personas se olvidarán de lo que le hagas, o de lo que le digas.
Pero nunca se olvidarán el modo en el cual las hiciste sentir.
sábado, 23 de julio de 2011
Aceptarme

Comienza aceptando que te falta mucho para llegar a la perfección
pero que no tienes que parecerte a nadie.
Cuando por fin lo aceptes comenzarás a ser tú.
No es fácil ser o querer ser buenos en todo, nadie lo es,
pero poco a poco lograrás liberar tus cargas.
Ya no tendrás que callar cuando lo único que deseas es hablar.
Nadie te podrá ordenar lo que tú no desees hacer.
Protégete, pues tienes gran valor.
Nunca permitas que nadie te diga algo destructivo de ti.
Di NO a quienes te hacen mal,
ignórales, tú puedes con todo.
Siempre habrá personas que te llevan la contraria,
que se te acerquen con palabras destructivas y contrarias
a tu felicidad,
personas a las que si escuchas te podrán hacer sentir poca cosa.
Pero tú debes ser fuerte, siempre sabiendo que no es así,
tú eres importante porque tu interior te lo hace florecer.
Nunca digas que alguien es mejor que tú,
todas las comparaciones son odiosas.
No dejes que las personas que no son buenas
para tu bienestar entren a tu vida, no se lo permitas.
Así como desechas la basura,
de la misma manera desecha lo que te hace mal.
No necesitas malas personas,
rodéate de la gente que da amor sin pedir nada a cambio,
personas que te quieren aun sin saber quien eres.
Las personas que nunca has visto
entran a tu vida con un propósito,
y merecías conocerlas para tu propio bienestar.
Apártate de las personas ruidosas,
son las que menos aportarán a tu vida,
supone un gran cansancio tenerlas de amigas.
Huye de esa clase de gente,
son muy ruidosas porque no tienen nada que decir y
la única manera que tienen de hacerse notar es GRITANDO.
Están vacías y sus vidas amargadas.
¡Aléjate de esa clase de personas!
Deja entrar el OPTIMISMO en tu vida.
No sigas pensando en las cosas que no salieron bien,
olvídate de lo malo,
sólo así podrá entrar lo bueno en tu vida.
No permitas que la vida o el estrés diario arruine un bello día,
si tú estás mal, todo está mal, incluso tu rostro lo reflejará.
No te dejes abatir con lo negativo, bórralo de ti y sonríe,
eso te hará una persona nueva, te verás de otra manera.
Siempre piensa que el día de hoy no se repetirá y
de ti depende como tomarlo, si la gente te ve feliz y
con seguridad en ti mismo, alejarás las cosas malas de ti.
Iintenta acercarte a las personas
que te aportan buenas vibraciones.
Busca también dedicar un tiempo sólo para ti, unos minutos,
una media hora y respira con el pensamiento interno
diciéndote a ti misma:
“Le pese a quien le pese, yo puedo y seré feliz.”
Ámate, mímate… ¡tú eres lo primero!
Siempre ten en cuenta que lo principal eres tú.
Debes amarte, quererte mucho, mimarte… ¡Confía en ti!
Decídelo: Nadie ni nada te volverá a pisotear,
ya no eres quien ayer fuiste, hoy eres otra persona,
alguien que tiene seguridad en si mismo, que se sabe bueno,
que busca las cosas positivas de la vida y
le da la espalda a todo lo negativo... ¡Eres tú!
Ríe todas las veces que tengas que reír.
La risa es una medicina muy buena;
el buen humor te hace jovial y
te ayuda a ver la vida con mejor actitud.
Las lágrimas nunca desaparecen de nuestras vidas,
pero a veces son necesarias porque limpian
las heridas que llevamos y son buena para el alma.
Si quieres llorar, hazlo…
Luego sacúdete y sigue adelante pensando que serás
de lo mejor que hay y que te mereces todo.
Eso no es algo que se encuentre en los libros,
revistas ni en palabras como estas que en estos momentos lees:
Eso es algo que está DENTRO DE TI.
Y repite estas palabras:
“NO ME VERÁS DE RODILLAS, YA NO…
Ahora caminaré de forma segura por la vida e
iré solucionando los problemas a medida que lleguen.
Viviré mi vida a tope.
Ahora ALEJO LO MALO PARA QUE LO BUENO SE ME ACERQUE.”
Estas deben ser tus metas de cada día:
MEREZCO todo lo que es bueno.
ELIJO estar en paz conmigo misma.
ESCOJO sentirme bien conmigo misma.
Me sentiré completo, nadie me dirá la contrario.
Sé que soy tengo un gran valor y quien desee estar
conmigo deberá saberlo también,
no busco ni acepto cualquier cosa.
Quiero para mi vida LO MEJOR.
¡ME LO MEREZCO!
Que tengan un hermoso fin de semana
Los quiero
besitos y un abrazo a la distancia
CAZADORA
viernes, 10 de junio de 2011
Apariencias o realidades
Pasaba por el parque cuando la vi. Esa anciana solitaria y -deduje por sus ropas de escasos recursos tenía algo que últimamente escasea: clase. Una especie de innata delicadeza en sus gestos. Esa dignidad, que no tiene nada que ver con ser ilustrado o analfabeto ni haber ido a colegio de pago ni nada por el estilo, la convertía en un ser bello, capaz de traspasar las inclemencias de la edad hasta situarla en un pedestal.
Lo que me llevó a fijarme en ella fue algo tan sutil que quizá a ustedes les parezca exagerado: la forma como lanzaba migas de pan a las palomas. Aquellas manos largas, de venas prominentes forrando unos huesos a punto de romperse, llevaban música. Una cadencia a cámara lenta de una belleza impresionante.
Empecé a fantasear con la historia de su vida.
Tal vez fuera una superviviente de la Guerra Civil; o una aristócrata que perdió sus títulos en alguna esquina; o una mujer que jamás encontró el amor; o quizá alguien extraviado, víctima de una enfermedad mental; o lo más probable, una abuela abandonada.
Un niño se acercó a la mujer y recostó su cabeza sobre su regazo. Ella, con la misma cadencia con que había lanzado las migas de pan, empezó a acariciar sus cabellos. ¡Abuela! -gritó otra niña al verla y se soltó de la mano de su madre para ir a su encuentro-. La anciana abrió sus brazos para recibirla y, al darse cuenta de que la observaba, me sonrió. Entonces me pregunté por qué a veces nos precipitamos en emitir juicios, si tantas veces las apariencias engañan.
Lo que me llevó a fijarme en ella fue algo tan sutil que quizá a ustedes les parezca exagerado: la forma como lanzaba migas de pan a las palomas. Aquellas manos largas, de venas prominentes forrando unos huesos a punto de romperse, llevaban música. Una cadencia a cámara lenta de una belleza impresionante.
Empecé a fantasear con la historia de su vida.
Tal vez fuera una superviviente de la Guerra Civil; o una aristócrata que perdió sus títulos en alguna esquina; o una mujer que jamás encontró el amor; o quizá alguien extraviado, víctima de una enfermedad mental; o lo más probable, una abuela abandonada.
Un niño se acercó a la mujer y recostó su cabeza sobre su regazo. Ella, con la misma cadencia con que había lanzado las migas de pan, empezó a acariciar sus cabellos. ¡Abuela! -gritó otra niña al verla y se soltó de la mano de su madre para ir a su encuentro-. La anciana abrió sus brazos para recibirla y, al darse cuenta de que la observaba, me sonrió. Entonces me pregunté por qué a veces nos precipitamos en emitir juicios, si tantas veces las apariencias engañan.
martes, 10 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
~ Alegria ~
La alegría conquista los corazones.
Ella permite que veamos un lado de la vida
bastante diferente de lo cotidiano.
Nos permite ver colores en un cuadro blanco
y negro y ver un cielo azul,
aún en un día lleno de nubes.
Cuando tengo un problema,
es la alegría que me permite ser creativo
para descubrir una solución a esto.
Y cuando otros tienen un problema,
es la alegría que me permite no
involucrarme en el problema,
sino enfocarme en la solución .
Que tengan un hermoso inicio de semana
besitos y un abrazo a la distancia
de su amiga
CAZADORA
martes, 3 de mayo de 2011
VIVE COMO QUIERAS
con un hijo de doce años y un burro.
Decidieron viajar, trabajar y conocer mundo.
Así, se fueron los tres con su burro.
Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:
"Mira ese chico mal educado!
Él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes,
llevándolo de las riendas!".
Entonces, la mujer le dijo a su esposo:
"No permitamos que la gente hable mal del niño."
El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:
"Mirá qué sinvergüenza ese tipo!
Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro,
mientras él va muy cómodo encima!".
Entonces,
tomaron la decisión de subirla a ella al burro
mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:
"¡Pobre hombre!
Después de trabajar todo el día,
debe llevar a lamujer sobre el burro!
Y pobre hijo? ¡
qué le espera con esa madre!".
Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro
los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente,
escucharon que los pobladores decían:
"¡Son unas bestias,
más bestias que el burro que los lleva,
van apartirle la columna!"
Por último,
decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que
las voces decían sonrientes:
"¡Mirá a esos tres idiotas: caminan,
cuando tienen un burro quepodría llevarlos!"
Reflexión::
Siempre te criticarán, hablarán mal de Ti
y será difícil que
encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
haz lo que te parezca correcto a Ti,
lo que te dicte tu conciencia y tu corazón.
Entonces: ¡vive como creas!,
Decidieron viajar, trabajar y conocer mundo.
Así, se fueron los tres con su burro.
Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:
"Mira ese chico mal educado!
Él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes,
llevándolo de las riendas!".
Entonces, la mujer le dijo a su esposo:
"No permitamos que la gente hable mal del niño."
El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:
"Mirá qué sinvergüenza ese tipo!
Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro,
mientras él va muy cómodo encima!".
Entonces,
tomaron la decisión de subirla a ella al burro
mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:
"¡Pobre hombre!
Después de trabajar todo el día,
debe llevar a lamujer sobre el burro!
Y pobre hijo? ¡
qué le espera con esa madre!".
Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro
los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente,
escucharon que los pobladores decían:
"¡Son unas bestias,
más bestias que el burro que los lleva,
van apartirle la columna!"
Por último,
decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que
las voces decían sonrientes:
"¡Mirá a esos tres idiotas: caminan,
cuando tienen un burro quepodría llevarlos!"
Reflexión::
Siempre te criticarán, hablarán mal de Ti
y será difícil que
encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
haz lo que te parezca correcto a Ti,
lo que te dicte tu conciencia y tu corazón.
Entonces: ¡vive como creas!,
Entonces a VIVIR la VIDA
Tu VIDA y que los demas ruede
Que tengan un hermoso inicio de semana
besitos y un abrazo a la distancia
CAZADORA
miércoles, 20 de abril de 2011
Belleza Interior y Belleza Exterior..

La belleza interior y la belleza exterior de una persona están muy relacionadas, pues si, interiormente no estamos bien,
lo reflejaremos en nuestro rostro.
Estamos acostumbrados a admirar
Estamos acostumbrados a admirar
a la gente por su belleza exterior.
El vestido que llevan, su dinero,
sus coches y no nos preocupamos
realmente por lo auténtico; la belleza interior.
Como sabemos la cara es el espejo del alma.
Sólo cuando una persona es feliz se
Como sabemos la cara es el espejo del alma.
Sólo cuando una persona es feliz se
encuentra bien consigo misma,
con su cuerpo, con su trabajo,
con la familia, los amigos y todo lo que le rodea.
El que está feliz internamente se siente bien y
El que está feliz internamente se siente bien y
está claro que eso lo notamos todos externamente.
Eso es la belleza interior.
Estas personas sen ve bien
Estas personas sen ve bien
sin necesidad de maquillaje;
en cambio, a menudo,
por más que puedas maquillarte o esconderte
detrás de unas gafas de sol,
una ropa cara o intentes forzar una sonrisa,
todo el mundo se da cuenta de que no
estás bien ya que la salud y el estado de ánimo
(los celos, la rabia, la depresión)
no se pueden ocultar.
Hoy en día la gente se gasta
Hoy en día la gente se gasta
verdaderas fortunas en operaciones
de cirugía estética,
en ropas costosísimas, en estilistas,
en dietas milagrosas pero nunca conseguirán su objetivo.
¿Por qué?
Porque pensamos que todos
¿Por qué?
Porque pensamos que todos
nuestros problemas personales
como el hecho de no sentirnos realizados
en nuestro trabajo,
en nuestra familia y como personas;
todo, absolutamente todo se resolvería
si fuésemos los más guapos del planeta.
Luego resulta que vemos aquellas personas
Luego resulta que vemos aquellas personas
que admiramos por su físico
(artistas, modelos) y
tienen las mismas venturas y
desventuras que nosotros.
Desde aquí los invitamos,
Desde aquí los invitamos,
por supuesto a cuidar y mimar
vuestro cuerpo pero por otro motivo y
es que es el único que tenemos y
hemos de estarle agradecidos ya
que es el que nos permite disfrutar de la vida.
Cuidémonos también por dentro,
Cuidémonos también por dentro,
cuidemos nuestra dieta, nuestros hábitos y
sanemos nuestras emociones,
nuestra relación con los demás...,
y seguro que pronto nos sentiremos mucho mejor y
pensaremos que somos únicos e irrepetibles
que es lo que en verdad somos.
Saludos Cariños y un beso
Feliz Pascua
CAZADORA
En una cena de una escuela de niños con capacidades especiales, el padre de un estudiante pronunció un discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.
Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan en ella, este padre hizo una pregunta: Cuando no hay agentes externos que interfieran con
la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección?
Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.
No puede entender las cosas como otros niños. ¿Dónde está el orden natural de las cosas en mi hijo?
La audiencia quedó impactada por la pregunta.
El padre del niño continuó diciendo: 'Yo creo que cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado, viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño'.
Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban baseball. Herbert le preguntó a su padre:
'¿Crees que me dejen jugar?'
Su padre sabía que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían
jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.
El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó (sin esperar mucho) si Herbert podría jugar.
El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada'.
Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por la emoción.
Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.
Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres.
Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho.
Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.
Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anoto de nuevo. Ahora con dos 'outs' y las bases llenas la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.
Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente, Herbert estaba al bate.
Todos sabían que un solo 'hit' era imposible por que Herbert no sabía ni como agarrar el bate correctamente, mucho menos pegarle a la bola.
Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el 'pitcher',reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiro la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.
El primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente y falló.
El 'pitcher' de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.
Cuando el tiro se realizó Herbert abanicó y golpeó la bola suavemente justo enfrente del 'pitcher'.
El juego podría haber terminado. El 'pitcher' podria haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.
Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el
'pitcher' tiró la bola sobre la cabeza del niño en primera base, fuera
del alcance del resto de sus compañeros de equipo.
Todos desde las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar 'Herbert corre a primera base, corre a primera' nunca en su vida Herbert había corrido esa distancia, pero logro llegar a primera base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y sobresaltado.
Todos gritaban, '¡Corre a segunda!' recobrando el aliento, Herbert con dificultad corrió hacia la segunda base.
Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenia la bola...el niño mas
pequeño en el equipo y que sabia que tenia la oportunidad de ser el héroe del día.
El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las intenciones del 'pitcher' y tiro la bola alto, sobre la cabeza del niño en tercera base.
Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de el
hicieron un circulo alrededor de la base.
Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando '¡corre a 'home'! corre'.
Herbert corrió al 'home', se paró en la base y fue vitoreado como el >héroe que bateó el 'grand slam' y ganó el juego para su equipo. 'Ese día', dijo el padre con lágrimas bajando por su rostro,'los niños de ambos equipos ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo'.
Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su
madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día!
Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan en ella, este padre hizo una pregunta: Cuando no hay agentes externos que interfieran con
la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección?
Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.
No puede entender las cosas como otros niños. ¿Dónde está el orden natural de las cosas en mi hijo?
La audiencia quedó impactada por la pregunta.
El padre del niño continuó diciendo: 'Yo creo que cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado, viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño'.
Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban baseball. Herbert le preguntó a su padre:
'¿Crees que me dejen jugar?'
Su padre sabía que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían
jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.
El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó (sin esperar mucho) si Herbert podría jugar.
El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada'.
Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por la emoción.
Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.
Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres.
Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho.
Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.
Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anoto de nuevo. Ahora con dos 'outs' y las bases llenas la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.
Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente, Herbert estaba al bate.
Todos sabían que un solo 'hit' era imposible por que Herbert no sabía ni como agarrar el bate correctamente, mucho menos pegarle a la bola.
Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el 'pitcher',reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiro la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.
El primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente y falló.
El 'pitcher' de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.
Cuando el tiro se realizó Herbert abanicó y golpeó la bola suavemente justo enfrente del 'pitcher'.
El juego podría haber terminado. El 'pitcher' podria haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.
Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el
'pitcher' tiró la bola sobre la cabeza del niño en primera base, fuera
del alcance del resto de sus compañeros de equipo.
Todos desde las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar 'Herbert corre a primera base, corre a primera' nunca en su vida Herbert había corrido esa distancia, pero logro llegar a primera base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y sobresaltado.
Todos gritaban, '¡Corre a segunda!' recobrando el aliento, Herbert con dificultad corrió hacia la segunda base.
Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenia la bola...el niño mas
pequeño en el equipo y que sabia que tenia la oportunidad de ser el héroe del día.
El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las intenciones del 'pitcher' y tiro la bola alto, sobre la cabeza del niño en tercera base.
Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de el
hicieron un circulo alrededor de la base.
Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando '¡corre a 'home'! corre'.
Herbert corrió al 'home', se paró en la base y fue vitoreado como el >héroe que bateó el 'grand slam' y ganó el juego para su equipo. 'Ese día', dijo el padre con lágrimas bajando por su rostro,'los niños de ambos equipos ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo'.
Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su
madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día!
Muchas gracias.
Cazadora, te agradezco infinitamente que sigas colaborando de esta manera tan precisa, debido a una infinidad de cosas yo no he podido estar presente en el blogg y eso ha limitado mis participaciones, asi que por favor, no dejes de escribir para este importante medio, una y mil veces más, muchas gracias.
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