jueves, 30 de julio de 2009

YO QUIERO SER ....






Yo quiero ser una mujer,

consciente del privilegio

y milagro de la vida …

de sentir que tengo,

todo el derecho a VIVIR

y disfrutar lo que ella me ofrece…
Yo quiero ser alguien,

para agradecer y retribuir,

todas les bendiciones

que Dios me ha dado…
Yo quiero ser FELIZ

siendo yo misma,

sin máscaras,

sin sentimientos de culpa,

conforme a mi vocación,

a mi misión y a mis sueños…
Yo quiero tener el coraje de ser

y sentirme libre,

para elegir mis caminos,

vencer mis miedos y temores,

y asumir las

consecuencias de mis actos…
Yo quiero tener alegría para reír,

para hacer y recorrer

mi camino a la felicidad,

para sentir la energía

de VIVIR

plena e intensamente…
Yo quiero sentir,

ser una mujer COMPLETA,

amarme, reconocer que soy única,

irrepetible e irreemplazable;

que valgo,

porque han instalado en mí,

una LUZ divina y porque

en mi interior hay mucho para DAR…
Yo quiero hacer conciencia,

de que nadie puede lastimarme,

a menos que yo lo permita;

que nadie puede agredirme

porque no lo merezco…
Yo quiero ser LUZ

para mi SOL,

mi familia y mis hijos,

porque así, les ayudaré a crecer,

sin miedos y con responsabilidad.
Yo quiero dejar de

ser y sentirme víctima,

para retomar o tomar

por primera vez en mi VIDA,

la capacidad de autogobernarme,

de ser protagonista de mi historia…
Yo quiero AMAR el presente,

elegir el futuro y luchar para hacerlo,

con el corazón sin renunciarme,

ni cansarme jamás…
Yo quiero recordar el pasado,

pero no vivir en EL,

para aprender a no

cometer los mismos errores.
Quiero soñar con

un futuro brillante,

lleno de estrellas;

sin dejar de vivir y

disfrutar mi presente,

teniendo plena conciencia,

que lo único seguro,

es el hoy, el aquí y el ahora…

Yo quiero perdonarme

mis errores, mis culpas, mis caídas

y liberar la carga,

para hacer más

liviano mi caminar,

hacia una VIDA NUEVA…
Yo quiero,

todos los días de mi vida,

en esta dimensión,

agradecer cada instante

de aliento, cada sonrisa,

cada lágrima,

cada amigo que me ha dado

la mano en mi peregrinaje;

cada experiencia vivida,

que me han hecho

SER quien soy,

con mis defectos y virtudes.


Se que lo podre y lo conseguire

besitos y un abrazo a la distancia

CAZADORA

miércoles, 29 de julio de 2009

Ser Feliz Depende De Ti ..


Hoy me di cuenta
que lo que llamo felicidad
no es una línea,
sino segmentos que se acompañan
de retos y caídas que me hacen apreciar
ese pedacito en la línea.
No puedo decir que soy feliz siempre,
pero sí que en momentos
he logrado sentirme plena y esos momentos
son los que me hacen levantarme
tras las dificultades,
tras esos segmentos de infelicidad
que también son imprescindibles,
tanto como lo bello de la vida.
Hoy aprendí que ser fuerte
se aprende y se logra solo cuando te
das la oportunidad de serlo,
cuando te comprometes
contigo mismo a recomenzar,
a olvidar, a intentar o dejar de hacerlo,
cuando por fin has decidido ser feliz..
Un inicio de semana hermoso
para cada uno de Uds
Besitos y un abrazo a la distancia
CAZADORA

miércoles, 22 de julio de 2009

¿Eres interesante?

El amor propio nos fortifica; el interés que podemos despertar en los demás nos masajea.

El aislamiento temporal, buscado y pactado con la propia conciencia, acostumbra a ser buena fuente de energía porque ayuda a vernos solos frente a un espejo que potencia la propia imagen. Durante minutos, horas o días, bloqueamos ruidos, obligaciones y tensiones hasta conseguir escuchar, en un silencioso vuelo por nuestros rincones más profundos, los latidos de los más íntimos sentires.

Pero salvo estos paréntesis de reflexión, nuestra vida transcurre inmersa en esa corriente imparable, a veces remanso y a veces remolino, que es la relación con los demás.

Si la reflexión es reencuentro, la relación es interés. En libertad, sólo nos relacionamos con quienes nos interesan porque nos aportan algunas de las mil y una energías que necesitamos para alimentar de materia y sentir nuestras vidas:amor, energía, amistad, talento, seguridad, belleza, diversión… ¡hay tantas!... y cada cual se sabe las suyas.

Y al igual que uno busca en otros, hay quienes prefieren nuestra relación porque creen que les aportamos aquello que no tienen y les sirve. Al final, todos somos coleccionistas de vida y momentos memorables. Intercambiamos nuestros cromos con los que más nos interesan de los demás. Cada vez que lo hacemos, tratamos de completar espacios vacíos de ese álbum intransferible llamado "Nuestra propia vida".

domingo, 19 de julio de 2009

LOS HIJOS SE VAN...


No es que se van...
es que la vida se los lleva.
Ya no eres su centro.
Ya no eres propietario,
eres consejero.
No diriges, aceptas.
No mandas, acompaña
No proyectas, respetas.

Ya necesitan otro amor,
otro nido y otras perspectivas.
Ya les crecieron alas y quieren volar.
Ya les crecieron las raíces y
maduraron por dentro.
Ya les pasó las borrascas
de la adolescencia
y tomaron el timón.
Ya miraron de frente la vida
y sintieron el llamado,
para vivirla por su cuenta.
Ya saben que son capaces
de las mayores aventuras,
y de la más completa realización.

Ya buscarán un amor, que los respete,
que quiera compartir sin temores
ni angustias las altas y las bajas
en el camino que les endulce el recorrido
y los ayude en el fin que quieren conseguir.

Y si esa primera experiencia fue equivocada,
tendrán la sabiduría y
las fuerzas para soltarlas,
así, otro amor les llegará
para compartir sus vidas en armonía.
Ya no les caben las raíces en tu maceta,
ni les basta tu abono para nutrirse,
tu agua para saciarse,
ni tu protección para vivir.

Quieren crecer en otra dimensión,
desarrollar su personalidad,
enfrentar el viento de la vida,
al sombro del amor y
al rendimiento de sus facultades.
Tienen un camino y quieren explorarlo,
lo importante es que sepan desandarlo,
tienen alas y quieren abrirlas.
Lo importante es el corazón sensible,
la libertad asumida y la pasión a flor de piel.
Que la rienda sea con responsabilidad,
y la formación, llena de luz.
Tú quedas adentro.
En el cimiento de su edificio,
en la raíz de su árbol,
en la corteza de su estructura,
en lo profundo de su corazón.
Tu quedas atrás.
En la estela luminosa
que deja el barco al partir.
En el beso que les mandas.
En el pañuelo que los despide.
En la oración que los sigue.
¡En la lágrima que los acompaña!
Tú quedas siempre en su interior
aunque cambies de lugar.
Hay que aceptarlos con esa condición,
hay que criarlos con esa idea,
hay que asumir esa realidad.

PON UNA SONRISA A LA VIDA



Cuando tengas una pena refúgiate
en lo hermoso de la vida.
Vive una mañana con alegría al despertar
pensandoque algo mejor nos ha de llegar.
Transforma la tarde, placentera, con tus risas;
dándole a cada cosa el color perfecto.
Espera la noche con la esperanzaque la otra mañana

será aún mucho mejor,diciéndole gracias a Dios
porque cada mañana pasada, cada tarde vivida y
cada noche soñadate haya hecho aminorar tu pena
con una gran sonrisa a la vida.
Esa,

nunca se agota, siempre y cuando del corazón
te brote para hacer, una vez más,
que siga viva la fe para poder enfrentar
todos los grandes retos,
todos esos escollos
que como prueba la vida nos da.
Sonríe siempre,

pues ésa será el arma poderosa
para ganar tus grandes batallas en esta vida.

lunes, 13 de julio de 2009

UN CUENTO SIN NOMBRE O LA ILUSIÓN ESTÁ EN UN CRUCERO

Nací en el seno de una familia de la clase media: medio comíamos, medio vestíamos, medio limpiábamos, es decir, todo lo hacíamos a medias. Mis padres nos medio querían; soy el cuarto de cinco hermanos, crecí en esta enorme ciudad, donde habitan millones de personas, pero mi mundo siempre ha girado en torno a mi pequeña comunidad, algo alejada del centro de la ciudad, estoy en los suburbios, donde impera la miseria, donde la ley del más fuerte es la que manda y opera; nuestra realidad no es de sueños de grandeza, ni de altas fortunas, aquí he visto como la gente delinque con tal de alcanzar algo de “prestigio”, hasta convertirse, muchas veces, en carne de presidio. Pertenezco a esa clase de relegados, definitivamente a la sociedad segregada de esta enorme metrópolis, aquellos a quienes los demás no quieren ver para nada en medio de su entorno, porque somos los que nos dedicamos a limpiar parabrisas, a dar espectáculos de payasitos mal maquillados, pedir limosna a los automovilistas, vender chicles y si alguien se descuida, pues tranzarle lo que se pueda.

Resulta que en un crucero de esos, la conocí, apenas la vi unos instantes la primera vez, pero supuse que seguiría pasando por ahí, era una niña tan linda, yo tenía mi muestrario de dulces, ella le dijo a su chofer que quería unas gomitas de fresa, me las compraron y cuando me sonrió, quedé maravillado, su pelo era negro, largo, sedoso; sus ojos negros me miraron llenos de ternura, y su sonrisa, ¡Ah!… era divina. Fue sólo un instante, pero me bastó para sentir algo que nunca antes había sentido.
El verde de la luz del semáforo me sacó del momentáneo ensueño y el auto siguió su marcha, al unísono con todos los que estaban esperando la esmeralda señal. Aquel día pasó como tantos otros; no sé si ya antes ella había pasado por ahí, lo que era cierto es que un revoloteo de mariposas se había instalado en mi estómago y me preguntaba a qué se debía ese raro cosquilleo en mi corazón. Me fui a casa al atardecer, no sin antes pasar a surtir los dulces, sólo que en esta ocasión me cercioré de comprar una buena cantidad de gomitas de fresa. Ya por la noche preparé las bolsitas con las golosinas, pero una de esas bolsitas era especial, sabía que al día siguiente, la hermosa niña pasaría de nueva cuenta. Preparé mi mejor pantalón, mi camiseta menos rota, y les medio saqué brillo a mis zapatos.
Era viernes, sin embargo era un día distinto, pues me percaté de algo: no quería escuchar la forma en que se expresaban mis “compañeros de trabajo”, o sea, los vendedores de periódicos, los limosneros, las vendedoras de gorditas de mantequilla, los chicleros… El asunto es que no me gustaba como platicaban, las bromas groseras, los gritos, los insultos, ese lenguaje que inclusive yo también usaba cuando estábamos bromeando, o cuando simplemente platicábamos; todo eso de repente no me latió, y no sabía por qué. Pasaron los minutos, las horas y yo cada vez me sentía más incómodo, no quería estar ahí, pero la necesidad me obligaba, lo mismo que aquella extraña ansiedad, sin embargo, sentía algo bonito, era que tenía la esperanza de volverla a ver, tan solo un instante, como ayer, y de pronto, al sonido de un claxon, todos volteamos a la vez, ya que eso significaba una venta para cualquiera de nosotros, pero el chofer me señaló a mi; de inmediato fui y le pregunté con una nerviosa voz, ¿sus gomitas de fresa?, y volví a mirar hacia el asiento trasero donde estaba ella, con una sonrisa amplia, y escuché, en medio de tanto ruido, sólo su linda voz diciendo “te acordaste”, y le contesté, si mi niña, y la bolsita es algo más grande y por el mismo precio… El chofer hizo una mueca de desagrado, pero no pudo evitar que ella dijera… “muchas gracias joven”. Mi mirada cambió, se contagió de ella y al partir en esa ocasión, me di cuenta que yo debía cambiar, sí cambiar en todos los aspectos. Aquella noche hablé con mis padres, con mis hermanos mayores, que ya tenían un trabajo estable, les pedí la ayuda necesaria para seguir estudiando, les dije que mis calificaciones mejorarían, que me apoyaran para terminar mi secundaria, la prepa y por qué no, una carrera, les dije que ya no quería seguir sólo en el crucero, que necesitaba superarme y lógico, dos de ellos se burlaron, pero mi mamá y mi hermano mayor me dijeron que sí, que ellos estarían conmigo. Faltaban algunos meses para que reiniciaran las clases, durante todo ese tiempo, yo seguí vendiendo gomitas de fresa a mi sonriente niña, y mi esperanza creció, pensé que por fin había una razón para querer cambiar mi mundo; mi vida ya tenía sentido, ya no era solamente sobrevivir.
Transcurrieron felices los días, hasta que una mañana el auto negro no apareció, al día siguiente tampoco y así pasaron dos, tres semanas y nada. Mientras, me puse a estudiar para aprobar el examen de la secundaria y para sorpresa de muchos, así fue. Los cuates del crucero se burlaban de mi enamoramiento y yo comencé a descuidar el negocio. La extrañaba tanto… ya casi iba a iniciar la escuela, iría por la tarde, ya que la venta era mejor por la mañana, pero ella no aparecía y mi vida estaba en un nostálgico suspenso, me hacía falta su mirada, su risa, su voz, caray, que mal me sentía;
enfermé y falté dos días; al tercero me dijeron los cuates: “hey, antier y ayer pasó, y nadie le pudo vender, tú eres el único que vende esas pinches gomitas de niña fresa”. La vida se me iluminó, la volvería a ver. A las pocas horas sonó el ya familiar claxon del auto que yo ya lo había visto desde antes; me acerqué tan rápido como pude; ahí estaba, no pude dejar de decirle que “las gomitas la extrañaban”, ella me dijo,
-¿Solamente las gomitas?- lo cual hizo que me sonrojara, y le dije: ¡no, yo la extrañé más, mi niña! Me prometió que ya no dejaría de pasar durante un buen tiempo, ya que las clases habían comenzado. El auto arrancó y se fue, y yo, me quedé ahí, sentado en mi silla de ruedas, mirando como volteó para agitar su manita para despedirse por esa tarde.
Mi esperanza, renacía una vez más…

jueves, 9 de julio de 2009

RESOLVIENDO CONFLICTOS.

¿Vivir por vivir? o ¿Vivir en paz? Éstas son algunas estrategias
de Napoleón Hill, divulgadas en su libro "La magia de pensar
en grande". El empleo apropiado de estas técnicas te ayudará a
mejorar la calidad de tus relaciones y, por lo tanto, la calidad
de tu vida.

1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza.
Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.

2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista:
el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.

3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.

4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento.
Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.

5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.

6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.

7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra
persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.

8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.

9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán
pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu
personalidad.

10. El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar
responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado
fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.
Pensar positivamente es una disciplina que, ejercitada con
constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y por
consiguiente, tu vida.

Napoleón Hill