martes, 26 de enero de 2010

Lolita...

Era sábado, estaba solo en la oficina porque ya las labores habían terminado, yo me asomé para ver sin ver, no sé si a ti te pasa eso en ocasiones, pero a mi si, sin embargo en esa ocasión si vi y además observé, este edificoo está junto a un local del "Ejército de Salvación", y ahi estaba una niña de aproximadamente 11 o tal vez 12 años, con su cara vuelta hacia la pared haciendo movimientos extraños, caminaba de lado unos cuantos metros para después regresar al sitio donde había comenzado, pasaron.... tal vez 45 minutos, no lo sé, pero en esos casos es cuando uno reflexiona de tantas cosas de las cuales carecemos, no hablo de lo material, pero la más importante es que carecemos de un reconocimiento de lo que tenemos en lo físico, lo intelectual, lo básico en nuestros movimientos, en nuestras actitudes, en el poder razonar y sin embargo, no sabemos distinguir entre todo lo bueno que tenemos, simplemente lo damos por hecho, ya está ahi, caray!
Lolita está confinada en ella misma, tal vez sea eso lo mejor para ella, tal vez no sufre, ella solo espera estar viendo hacia la pared y dar unos cuantos pasos de lado y regresar donde comenzó, mientras otro niños juegan a su alrededor y un tipo la observa desde la ventana de su oficina, Lolita, gracias porque me das fuerza para seguir adelante.
(no sé si Lolita se llame así, pero si existe)

1 comentario:

Beth dijo...

Gracias Beto por este bello texto que invita, una vez más, a la reflexión.

Por suerte ya erróneas o mejor dicho discriminatorias percepciones forman parte del pasado. De aquellas épocas en que alguien por ser considerado “diferente” se viera confinado entre cuatro paredes, como si fuera una no-persona.

Por suerte, ahora esta niña puede vivir en su universo, pero junto con otros niños. Formando parte, a su modo y manera, de la sociedad.

Cómo ha de ser, como debió ser siempre.

Porque la luz del Sol se hizo para que la disfrutáramos todos.